“Llamados a Restaurar el diseño original de Jesús para la iglesias en esta generación”
Declaración de Propósito: Nuestra Iglesia existe para extender el Reino de Dios, reconciliando al hombre con Jesucristo, sanando sus heridas, y preparándolo para la obra que Dios le ha encomendado.
Creemos que existe un solo Dios creador de todo el universo, para nosotros no existe más que un único y verdadero Dios el cual es el objeto de todo nuestro amor, adoración, devoción y entrega.
Este es el fundamento de fundamentos en él se basa todo lo que somos lo que creemos y como vivimos, este Dios es la esencia de toda nuestra fe y a Él le debemos nuestra existencia.
Creemos que Jesucristo es el unigénito hijo de Dios, nacido de una virgen; que fue crucificado y murió por nuestros pecados, y que resucitó al tercer día, ascendió a los cielos, y que además ahora está sentado a la diestra del padre. Creemos en la Deidad de nuestro señor Jesucristo.
Por esta razón es que Creemos que Jesucristo es el único Mediador entre Dios y la humanidad, para toda persona que lo reciben y obedece como su único y absoluto Señor y Salvador.
Creemos en el Espíritu Santo como parte de la Divinidad de Dios, lo vemos como una persona, la cual debemos Adorar, honrar y Amar. Hacemos énfasis en la importancia de que cada creyente le conozca y sea lleno de Él, con el fin de que desarrolle una íntima y constante relación con Él, ya que tiene una función importante en el desarrollo de nuestras vidas y en la vida de la iglesia. (Jn 14:15-18; 16:5-15)
Creemos que la Biblia es la palabra Inspirada de Dios, y rebelada a los hombres por el Espíritu Santo Creemos en La veracidad total y absoluta de toda la escritura, como nuestra regla infalible de fe y conducta.
Creemos que todos los hombres son pecadores de nacimiento, y necesitan creer en Dios y nacer de nuevo. Creemos que salvación es la libertad total y absoluta del pecado en nuestras vidas.
Creemos que la salvación solo se obtiene por medio de la fe a través del arrepentimiento y la confesión de pecado, y es dada por la gracia divina (no por obras) sino a través de la fe en Jesucristo. Creemos que solo nuestro Señor Jesús, por medio de su muerte en la cruz, nos dio salvación y que Él es el único camino que nos lleva a Dios.
Creemos en la santidad o entera santificación como una obra hecha instantáneamente por el Espíritu de Dios en el momento que nos convertimos y nacemos de nuevo, pero que también debe ser perfeccionada progresivamente en nuestro andar diario en obediencia a la palabra Dios.
Creemos que el Reino de Dios es un gobierno celestial e invisible, transformando y dirigiendo la tierra, lo terrenal y visible, un gobierno donde nuestro Dios es Rey. Para nosotros el Reino de Dios no es meramente un tema más en las escrituras, sino una de las enseñanzas esenciales de toda la biblia, ya que fue el mensaje centrar de la predicación de nuestro Señor Jesucristo cuando estuvo acá en la tierra.
Para nosotros el Reino de Dios es la intención original de nuestro Dios cuando creo los cielos y la tierra, es decir:
“Formar una nación de hijos, que representen, su imagen (lo que Dios es), su semejanza (Lo que Dios hace) y su naturaleza (su esencia), en toda su manera de vivir.”
Creemos que cristo vino a rebelarnos al padre y a edificar la iglesia como una casa espiritual donde se desarrolla una relacione de familia partiendo de la función y labor de un padre rodeados de hijos, la paternidad se manifiesta de 3 maneras, el padre de espíritu es Dios nuestro padre celestial, el padre bilógico nuestro progenitor y el padre del alma o padre espiritual.
Creemos que cada creyente es responsable de difundir, expandir y proclamar su fe, en todo lugar, en todo momento, y de todas las maneras posibles, como un estilo de vida, obedeciendo y llevando a cabo el mandato de nuestro Señor Jesucristo en la Gran Comisión. Creemos que hemos sido equipados por el Espíritu Santo con todos los dones espirituales para realizar esta tarea.
Creemos en el arrepentimiento como ingrediente indispensable para conocer y creer en Jesús y para la salvación. El verdadero arrepentimiento se lleva a cabo cuando el ser humano reconoce que es pecador y que a no ser que se arrepienta y se aparte de sus pecados no podrá entra en el Reino de Dios ni experimentar la vida eterna.
Esta es un fundamento principal en el reino de Dios. Y el matrimonio entre un hombre y una mujer es la voluntad de Dios y mantiene una sociedad libre de Inmoralidad. Si se pierde la familia, se pierde el fundamento de la sociedad; por eso la cuidamos, y protegemos el matrimonio hasta que la muerte los separe.
Creemos que la fe puesta en nuestro Señor y Salvador Jesucristo es el ingrediente fundamental para vivir en el reino de Dios, ya que este reino es espiritual y solo se puede vivir y creer por fe, estamos convencido que sin fe según dice la Biblia, es imposible agradar a Dios, y que además es solo a través de esa fe, es que el creyente puede alcanzar y desatar todas las bendiciones y promesas que Dios a preparado para sus hijos en su reino, es decir la salvación, la vida eterna, la sanidad, los milagros, los dones, las bendiciones económicas y familiares, el poder, etc.
Creemos en el bautismo en el cuerpo de Cristo cuando la persona acepta a Jesús como su señor y salvador experimente un nuevo nacimiento, para formar parte del cuerpo de Cristo y su iglesia.
Creemos en el Bautismo en agua como símbolo de identificación con la muerte (al pecado) y con la resurrección de Jesucristo para vida eterna (Rm 6:4)
Creemos en el bautismo del espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas, y que, a través de este bautismo, se recibe el poder para ser testigo de Jesús en todo el mundo.
Creemos que es un punto de contacto entre dos personas con el fin de transferir bendición, Autoridad y poder de Dios.
Creemos en la segunda venida de Cristo por su pueblo, que todos los muertos en Cristo resucitarán, y que los cristianos que estén vivos serán arrebatados por Jesús, y todos compareceremos ante juicio de Dios, Los creyentes para vida eterna, y los incrédulos para condenación eterna.
Creemos que cada ser humano un día comparecerá delante del trono de Dios y tendrá que dar cuento por todas sus obras hayan sido malas o buenas, unos para vida eterna y otros para muerte eterna según.
Creemos en la importancia de la existencia y el funcionamiento de los cinco ministerios, dígase Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, y Maestros para el total desarrollo y crecimiento de la iglesia de Jesucristo acá en la tierra. Dichos ministerios no lo vemos como títulos, rangos, ni jerarquía, sino como oficio a cumplir en el cuerpo de Cristo, donde unos no son más importantes que otros, sino que todos fueron instituidos por Cristo para el excelente Funcionamiento de su cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Creemos en el poder de Dios o los sobrenatural como un estilo de vida para todo creyente en la iglesia, creemos que el cristianismo sin el poder de Dios es una religión más, que lo que nos hace diferente es manifestar el reino de DIOS a través de sanidades, milagros, liberaciones, y maravillas, etc. Creemos que sin el ingrediente del poder la iglesia no puede cumplir el propósito para lo cual fue instituida por Cristo en la tierra, y también creemos que este ingrediente solo es dado por el Espíritu Santo.
Creemos en la liberación como una herramienta practicada y dada por nuestro Señor Jesucristo a la iglesia, para liberar a toda persona oprimida por el Diablo. Creemos que cada creyente puede y debe vivir en libertad con el fin de disfrutar la vida abundante que nuestro Dios ha preparado para Él en su Reino. Vemos la Liberación como el pan de los hijos, es decir algo absolutamente necesario en el crecimiento y desarrollo de La iglesia. Creemos que la liberación debe ser ministrada a cada nuevo creyente convertido a través de la palabra y el poder.
Creemos que todos gobernantes de cada nación, son establecidos y puestos por Dios, y que solo él es responsable de quitar y poner según sea su voluntad, y en lo que a nosotros respecta tenemos la obligación según las Biblia de orar, obedecer respetar dichas autoridades siempre y cuando las leyes que establezcan no vayan en contra de la palabra de Dios.